Las torres de la huerta

De la mano de nuestro guía, Carlos Brotons, la ScdSanBlas visitó las emblemáticas Torres de la huerta, el día 19 de mayo, un espacio único donde la Historia se recrea en mostrarnos una seríe de acontecimientos ocurridos en el siglo XVI.
Durante la visita pudimos visitar las torres de Santiago, Conde, Boter, Reixes, Placía, Mitja Lliura y Ciprés, cuya contemplación nos llevó a un retroceder en el tiempo. Nuestro guía nos explicó que estás edificaciones han sobrevivido gracias a dos funciones, la de proteger vidas humanas en las incursiones de los piratas berberiscos en busca de unos bienes materiales que pudieran enriquecer sus vidas; y la de servir para la pervivencia de caminos, acequias, edificaciones, sendas, y sobre todo cultivos.
En síntesis nos dio a entender la capacidad organizativa empleada para proteger un espacio de 3700 Ha, ya que, según palabras de Carlos Brotons, las torres fueron realizadas para servir de refugio, defensa, o vigilancia, por arquitectos del rey Felipe II, tales como Juan Bautista Antonelli, Cristobal Antonelli, Jorge Pelearo, o Joan Cervelló.
Caminar entre las torres, supuso además para todo el grupo de visitantes poder conocer una forma ancestral de trabajar e irrigar los campos, el llamado «riego alicantino»; que permitía el cultivo en un espacio de secano, con ayuda de una distribución de agua adecuada. Un sistema que hoy llamaríamos «sostenible» que posibilitó la producción del vino Fondillón en los suelos de la Condomina, un vino único valorado por personajes tales como Jerónimo Münzer y Joseph Townsend, separados en el tiempo por más de 300 años, que sirvió no solo para el enriquecimiento de la burguesía comercial, sino también para poner en valor a la ciudad de Alicante y su puerto.
Nuestro guía además nos explicó como, pasado el tiempo, en los siglos XVIII y XIX, algunas de las torres pasaron a formar parte de las casas de la burguesía y la nobleza que se construyeron junto a ellas.
Desafortunadamente ahora contemplamos la desidia y destrucción progresiva que sufren, porque la sociedad no sabe cómo darles sentido en un mundo del siglo XXI donde los valores de la perseverancia, la valoración del agua y del patrimonio histórico no están suficientemente considerados.
La SCDSANBLAS apuesta por fortalecer esos valores entre sus asociados, y anima a todo alicantino que desee unirse a este propósito a formar parte de su grupo de simpatizantes o ser incluido en el grupo de socios culturales.
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